giovedì 20 novembre 2025

Cuando los padres mayores no pueden reunirse con sus hijos en Italia: una nueva sentencia aclara las reglas

 Cuando los padres mayores no pueden reunirse con sus hijos en Italia: una nueva sentencia aclara las reglas

Una reciente decisión del Tribunal de Roma ha puesto el foco en uno de los aspectos más sensibles del sistema migratorio italiano: la reagrupación familiar de padres de edad avanzada. La resolución, dictada el 20 de noviembre de 2025 en el procedimiento inscrito con el número 27916 de 2025, confirma que la presencia de otros hijos en el país de origen sigue siendo un factor determinante a la hora de evaluar una solicitud de visado por reagrupación familiar de un progenitor.

El caso fue presentado por un ciudadano marroquí titular de un permiso de residencia de larga duración en la Unión Europea. Había obtenido la autorización correspondiente del Sportello Unico per l’Immigrazione de la Prefectura de Rovigo para traer a ambos padres a Italia. Sin embargo, a pesar de dicha autorización, la Embajada de Italia en Marruecos denegó el visado a su madre, alegando que no se cumplían los requisitos legales. Según la representación consular, el punto clave era que la mujer tenía ocho hijos en total, varios de los cuales seguían residiendo en Marruecos.

El solicitante intentó superar la objeción aportando un certificado de cargas familiares en el que constaba que ambos progenitores dependían económicamente de él. El Tribunal rechazó este argumento. En su razonamiento, la corte destacó que la legislación italiana distingue entre dos categorías alternativas: el “progenitor a cargo” y el “progenitor mayor de sesenta y cinco años”. La distinción no es meramente técnica: determina qué debe probar el solicitante.

En el caso del progenitor a cargo, la evaluación se centra en la necesidad económica. Pero cuando el progenitor supera los sesenta y cinco años, la dependencia económica deja de ser relevante. Lo que importa es si los demás hijos que permanecen en el país de origen pueden —o no pueden— prestar asistencia. Según el Tribunal, se trata de una elección legislativa deliberada: la edad avanzada implica necesidades de cuidado personal, no solo de apoyo económico.

En este caso, el solicitante no logró demostrar que los otros hijos residentes en Marruecos estuvieran incapacitados para atender a su madre debido a problemas de salud graves y documentados. Ante la ausencia de dicha prueba, el Tribunal concluyó que la Embajada actuó conforme a la ley al denegar el visado. El recurso, por tanto, fue desestimado.

La sentencia confirma una línea interpretativa constante: la reagrupación familiar de padres de edad avanzada exige un nivel elevado de acreditación. No basta con demostrar que el solicitante puede mantener a sus progenitores; es imprescindible probar que ningún otro hijo en el país de origen puede asumir funciones de cuidado.

Aunque la decisión se basa en un caso concreto, su alcance es más amplio. En un contexto en el que Italia debe equilibrar la protección constitucional de la unidad familiar con las exigencias de gestión migratoria, tribunales y autoridades consulares mantienen un estándar probatorio estricto cuando se trata de progenitores de edad avanzada.


Avv. Fabio Loscerbo

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New on TikTok: Residence permit denied by the Police but granted by the Court: a job and real integration are enough for special protection Welcome to a new episode of the podcast Immigration Law. My name is lawyer Fabio Loscerbo, and today we address a very practical issue: what happens when the Police deny a residence permit, but the Court overturns that decision. We are talking about a judgment of the Court of Bologna, case number 591 of 2025, concerning the recognition of special protection . The Police had denied the permit, arguing that the applicant had not demonstrated sufficient integration. This is a very common reasoning in practice: authorities often expect an almost “perfect” level of integration, as if a foreign national had to prove complete and definitive social inclusion. The Court takes a different approach, one that is more consistent with the law and recent case law. It clearly states that full integration is not required. What matters is a serious and concrete path of integration, even if it is still ongoing. In this case, the applicant had a stable job, an income, had attended language courses, and had been living in Italy for several years. All these elements, taken together, show real social integration. At this point, a key legal principle comes into play: the right to private life under Article 8 of the European Convention on Human Rights. This concept does not only concern family ties, but also includes social relationships, work, and the life a person builds over time. The Court states that removing a person in such circumstances would mean uprooting them and seriously affecting their fundamental rights. It also adds an important point: if there are no concerns related to public safety or public order, the State’s interest in expulsion becomes weak. The outcome is clear: the Court recognizes the right to a residence permit for special protection, valid for two years, renewable and convertible into a work permit . The message of this decision is straightforward: if a person works, integrates, and builds a life in Italy, this reality cannot be ignored. And this is exactly where the future of immigration law will increasingly be decided. Thank you for listening, and see you soon for a new episode of Immigration Law.

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